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Fuencaliente del Burgo, es una pequeña y bonita población situada al noroeste de la provincia de Soria, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León.

Su ubicación es 41º,43" N y 3º,10" O., con una altitud sobre el nivel del mar de 979 metros.

Su clima, es el propio continental con veranos cortos y calurosos e inviernos largos y fríos, aunque su crudeza se ha moderado mucho y las nevadas que en otros tiempos alcanzaban hasta medio metro de espesor apenas si se dejan ver y cuando lo hacen lo es con escaso espesor.

Por lo que respecta a su orografía, está ubicado en un valle rodeado en su parte norte por monte de encinas y sabinas, en cuya cima se encuentra la sima a la que se aludirá en otros apartados, denominada la torca o torca de Fuencaliente. El resto de bordes son pequeñas ondulaciones del terreno alternando lomas y algún que otro altonazo con pequeños valles por donde discurren arroyuelos, algunos de ellos con agua procedente de manantiales de las inmediaciones y la mayoría secos durante casi todo el año.

En cuanto a su hidrología, en el término municipal nace el río Perales, su nacimiento oficial es un pequeño arroyo en las inmediaciones del alto Toralvo pero que apenas lleva agua en la mayor parte de las estaciones. En la realidad, el agua de dicho río proviene del manantial de la Ermita situado al este de la población, como a 1 km de la misma, en la carretera que va a Santa María de las Hoyas y que se une a dicho arroyo en la propia población. De ese manantial se extraía y se sigue extrayendo, aunque ahora en menor medida, el agua para regar la extensa vega de que dispone la población; vega que, en otros tiempos, producía importantes cantidades de judías, patatas y demás hortalizas; actualmente y debido a la escasez de población estable, la mayor parte de la vega, tanto en la zona este como en la sur que es por donde discurre, está plantada de árboles, en su mayoría chopos para madera. El agua de dicho manantial es termal y antiguamente se utilizaba con fines medicinales para el tratamiento del dolor de tripa. También contribuye al caudal del río Perales el manantial existente al sur de la población llamado la balsa y que también mediante canalización ha servido y sirve para el riego de la vega en su parte sur.Dentro de la propia población existen varias fuentes, alguna de ellas ya han desaparecido. Había una en la parte central de la calle Real que disponía de bomba hidráulica para extracción del agua y cubierta de cemento con un pequeño pilón para abrevar el ganado, se inutilizó con el asfaltado de dicha calle. Otra fuente (manantial) había en la zona este de la población en el arroyo procedente de la calera, era la fuente de la tía Felipa, hoy ya no existe tampoco. Otra fuente había y se mantiene, ahora con bomba extractora y forrada de cemento, entre la zona de la antigua escuela de chicas y el cementerio. De esta fuente se eleva el agua con bomba al depósito del cerrillo y desde este depósito, y en unión de la recientemente elevada desde la balsa, vuelve a la población como suministro de agua corriente a las viviendas. Otro manantial sigue habiendo, si bien muy deteriorado, junto al río, en el camino a los huertos, al lado del clásico pilón de abrevadero de animales, por cierto que, con el paso del tiempo, está prácticamente enterrado. Otra de las fuentes desaparecidas existía al final de la calle Cantarranas, frente a la casa de la tía Francisca, recuerdo que tenía el agua muy fría y estaba cercada con cemento. Hoy solo queda un pequeño encaño hasta el río por cuyo borde discurre.

La flora existente en el entorno es de sabina, enebro y encina, en la zona de monte y en los eriales estepa. Existen variedad de plantas medicinales como té, manzanilla real, malva, cola caballo, saúco y un largo etc. que tradicionalmente han servido para curar las enfermedades y malestares corporales.

En Fuencaliente hay dos torcas o simas, no sólo una, la denominada torca de Fuencaliente, hay otra que muy poca gente sabemos de su existencia y localización. Mientras que, en la famosa y tradicionalmente conocida, puede accederse a su interior, han sido varias las ocasiones en que profesionales de la espeleología lo han hecho ( y algún que otro pastor en tiempos pasados se aventuró hasta sus laderas de acceso), la otra tiene un diámetro considerable de suelo en el que se observa que la tierra ha ido cediendo, se encuentra más rebajado que el resto debido al hueco interior. La propia boca de la torca es de un reducido tamaño que no permite el acceso a la misma, no obstante, al igual que ocurre con la otra conocida, si lanzamos una piedra o guijarro se observa los golpes que en su caída va dando en los distintos salientes del propio agujero tardando un buen rato hasta que el objeto se deposita en el fondo por lo que comparando esta acción en una y otra puede deducirse que su profundidad es similar.